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viernes, 1 de octubre de 2010

Día nueve.

Estos textos, los saqué de la biblioteca de mi casa, una vieja carta se guardaba en un libro, el cual estaba allí desde que la casa se compró, la saqué con cuidado del sobre, y me puse a leerla, era algo que me fascinó realmente, ahora, os lo transmito:
A lo lejos unos elegantes tacones aparecen por la puerta, a la luz de la taberna solo podía distinguir la silueta de aquella mujer cuyas imponentes pisadas llamaron mi atención, ella camina hacia la barra dejando que la viera con mejor claridad,el camarero la pregunta y ella indecisa, juega con su larga melena oscura,moviendo los mechones de pelo entre sus dedos adornados con un llamativo esmalte rojo a juego con su vestido.
Coge su copa y echa un vistazo a su alrededor, mientras un hombre trajeado y apuesto se acerca a ella por detrás,colocando la mano en su espalda desnuda, por la gran abertura trasera de su vestido, al tiempo acerca su boca a la oreja de ella y susurra algo que puedo figurarme por la expresión de su perfecto y delicado rostro.
Ella con una fluida vuelta con aires de bailarina se deshace del intimo acercamiento del hombre, sonríe y se aleja.

De pronto su mirada me descubre al otro lado del salón ,inquieto, fijándome en el teclado procurando centrarme en la canción que estoy tocando, siento que ella se acerca, vuelvo a levantar la vista, y allí está, contemplándome desde el otro lado de mi piano, no puedo dejar de mirar sus ojos color miel de largas e hipnotizantes pestañas.
De pronto comienza a acompañar mi melodía, sentada junto a mi.De sus labios carmín sale la voz más dulce que jamás he oído, mis notas con su voz se vuelven torpes para mi.
No quiero que esta canción termine nunca, no si eso significa que no seguirá cantando a mi lado, pero por desgracia acaba... ella y sus labios abandonan un beso sobre mi mejilla, se levanta y la pierdo de vista entre la multitud de gente que ahora estaba reunida alrededor de nosotros escuchándola.


Intento seguirla, buscando el vaivén de su vestido, pregunto al camarero, que apenas recuerda de quién estoy hablando.Todo es en vano,ha desaparecido, como una bella sombra inalcanzable.


Cada noche desde entonces mi alma toca para su voz, aunque ella no pueda escucharlo, quizás algún día vuelva a acompañarme.
Anne.

martes, 28 de septiembre de 2010

Día ocho.

Una tarde normal, con deberes, pero sin hacerlos...
Me pasé toda la tarde realizando 
bocetos sobre el tatuaje
que me iba a hacer.
-Malditas mariposas, ¡ninguna me convencéis!-
Hasta que, en mi ventana, 
apareció aquella maravillosa
mariposa, la misma, que 
en el País de las Maravillas...
Me trajo una sensación de calidez...
Se posó en mi guitarra, 
la sonreí y toqué un poco para ella.
Sus alas batían como una bella danza...
Sus colores se juntabas 
hasta ser más bonitos que el Arco iris.
Las notas musicales se juntaban
 junto a ella formando algo...
Sí, díficil de explicar.
Tan solo le necesitaba a él a mi lado...
En el instituto, tenía a mis amigas,
 a Michelle, Tehra, Liliana....
Pero a él...
lo tenía solo los fines de semana y,
 algún día que me
escapaba de casa, pero, báh...
Después de tocar la canción,
 la mariposa se esfumó como la ceniza...
No puedo explicar con palabras
 lo que sentí en aquél momento...
Confusión...Mucha confusión...
Me sentía vacía, sin la mariposa,
 sin Ville...No era yo.
Anne.



lunes, 6 de septiembre de 2010

Día siete.


Me levanté, como cualquier otro día...
Me duché, vestí y desayuné, esperando que llegasen las doce y media.
Había quedado con Michelle, con Tehra y con Liliana, 
mis mejores amigas.
Llamaron a la puerta, bajé corriendo, y abrí, era Tehra, 
venía a recogerme.
Nos encontramos las cuatro en la piscina de Michelle, 
ibamos a pasar el día entero en su casa.
-Una tarde perfecta, sólo de chicas, nada de tu queridísimo amigo, Anne- Me dijo Michelle, alzando las cejas.
Reí, pues lo echaba de menos, y recordé aquella brújula que le dió Christine...
Mi camino era él...Sólamente él.
Nos bañamos, reímos, jugamos, comimos...
Tarde exclusivamente de chicas, pero no me sentía bien.
Necesitaba tenerlo en mis brazos...Lo necesitaba...
Aquellos besos que me volvían loca...
Después de pasar toda la tarde junto a ellas, me quedé con Liliana y Tehra, pues Michelle tenía prisa por irse a algún lado con sus hermanos.
Me llamó al móvil, lo esperaba, una tierna sonrisa salió de 
mis labios.
-¿No lo coges?- Preguntó Tehra, observando mi sonrisa.
Asentí y contesté, efectivamente, hoy también lo veía...
-Liliana, Tehra nos vemos mañana ¿de acuerdo? Tengo prisa-
 Me apresuré a despedirme con la mano y salí corriendo.
Me esperaba en su casa, llegué y me recibió con un dulce beso,
 el cual me llenó de afecto y cariño.
-Te echaba de menos...-Le dije, abrazandole.
-Y yo a ti cariño- Correspondió a mi abrazo, cariñoso.
En esa tarde, no hablaron nuestras voces, si no nuestros corazones...
Quiero todas las tardes de mi vida junto a ti...
Sé que no te quiero, Ville.
Simplemente te amo.
Anne